Contexto urbano, moda y tenencia (ir)responsable

Aprovechamos la entrada de hoy para citar un artículo de opinión aparecido esta misma semana en uno de los blogs de El País (curiosamente, dedicado a la moda), y que pone sobre la mesa un tema interesante: la influencia que el contexto urbano tiene sobre la integración de las mascotas en el día a día de una ciudad

El artículo sobre el cual discutimos hoy, firmado por Borja Domínguez Fernández, está disponible online pulsando aquí.

Contexto ciudadano y tenencia responsable

El eje del artículo pasa a través de la cuestión que le da nombre: ¿Está España preparada para integrar a nuestras mascotas -en este caso, perros- dentro de la actividad cotidiana de las ciudades? O, usando el término inglés, ¿hasta qué punto podemos considerar a nuestras ciudades dogfriendly?

Tomando la conclusión aportada por el autor, España no ofrece demasiadas facilidades para que nos movamos con libertad por la ciudad, bien por la limitación de recursos físicos (como parques con áreas en las que soltar de la correa o fuentes específicamente preparadas para perros), bien por las trabas normativas (como prohibición de la entrada de los animales a ciertos recintos -problema con el que, por cierto, nos solemos encontrar cuando planteamos llevar a cabo una intervención asistida en un contexto sanitario). Pocas ciudades aparecen como recomendadas a este respecto y, aunque se señala que el avance está siendo rápido, aún queda mucho por mejorar.

La tesis defendida por el autor se resume en que ciudades más acogedoras pueden facilitar un mayor número de adopciones, gracias a la eliminación de los costes asociados a tener mascota (algo que, aunque no se exprese directamente en el artículo, debe redundar en un menor número de abandonos).

Lo que parece claro es que el término dogfriendly sigue ganando popularidad en nuestro país (no es la primera vez que aparece en nuestro blog), mostrando tanto el interés de los dueños por integrar a los animales de compañía en todos los contextos de su vida cotidiana, como una respuesta empresarial a este deseo, ya que diversas cadenas comerciales han comenzado a distinguirse bajo esta etiqueta. Por ello, nos parece interesante realizar un seguimiento de su evolución, a ver si sirve como canalizador de un cambio en la organización de nuestras ciudades (física y normativamente).

Moda y tenencia (ir)responsable

Sin embargo, no queremos terminar este post sin hacer una reflexión que nos surge a raíz de algunas frases utilizadas, como:

Desde hace unos años no es extraño ver como los barrios más modernos de Madrid o Barcelona se han llenado de jóvenes con perro. Hasta tal punto se ha convertido en una tendencia, que cada cierto tiempo impera una raza diferente (…)

Las personas que estéis en contacto con sociedades protectoras podréis confirmar que esto es cierto, y que cada una de estas modas se refleja en un aluvión de perros de estas razas que son abandonados cuando el dueño se aburre o deja de verlo como un elemento deseable.

Por eso, y aunque entendemos que el artículo se centra en otra cosa y no pretende incentivar este comportamiento, consideramos que es importante subrayar que este tipo de pensamiento existe y que hace mucho daño a los perros que, como meros objetos de deseo, son usados y desechados como si fueran bolsos o zapatos. La adopción de una mascota, cuanto más lejos de tendencias y modas, mejor.

Hasta aquí, todo bien: modernos paseando perros por la calles más guays de las ciudades, pero… ¿se puede hacer vida «normal» en compañía de una mascota?, ¿es España un país ‘dog-friendly’?

Es normal que la gente se plantee si su entorno va a ser un buen sitio para su mascota, y que muchos consideren que la adopción de un perro resulta demasiado cara por las trabas que le va a suponer en su día a día. Y para ellos, la elección correcta es no incorporar al perro a la familia. Por muy preparadas que estén nuestras ciudades, adoptar una mascota supone un compromiso que nunca es gratuito. 

Por eso mismo, nos parece importante que todos ayudemos a romper esa unión entre moda y adopción impulsiva. Y como en eso el lenguaje hace mucho, habrá que vigilar que el término dogfriendly no se convierta en un lastre para nuestros animales.

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