Selección canina: el Test de Campbell

Hola de nuevo!

Después de una semana, hoy volvemos sobre el tema de la selección canina, y lo hacemos con uno de los instrumentos más conocidos y citados por los profesionales que trabajan en contacto con los perros: el denominado Test de Campbell.

Esta prueba consta de cinco situaciones a las el cachorro (con edades comprendidas entre las 7 y las 10 semanas) es sometido, a fin de observar sus reacciones. Para William Campbell, las respuestas ofrecidas por el perro a las situaciones impuestas sirven para recabar datos suficientes sobre su carácter, y a con ello, anticipar su utilidad para el trabajo. En otras palabras, las conclusiones extraídas de su aplicación van a tener una transcendencia muy clara para el futuro del perro.

En la red es sencillo encontrar traducciones del instrumento, y cualquier persona interesada puede acceder a sus contenidos y aplicarlo. Además, existen vídeos sobre los cuales se puede practicar su administración (como, por ejemplo, el siguiente:)

Sin embargo, lo que se echa de menos es, en nuestra opinión, los datos acerca de su capacidad de discriminación, por una parte, y de sus cualidades psicométricas, por otra.

El primer interrogante responde a una duda lógica. Si aplicamos el Test de Campbell a un número de perros, y los asignamos a distintas tareas en función del resultado, ¿Qué porcentaje de perros llevan a cabo este trabajo satisfactoriamente? Y por otra parte, si ignoramos el resultado obtenido en esta prueba de selección, ¿la capacidad de trabajo de perros dominantes, sumisos, inhibidos, mixtos… es realmente diferente a largo plazo?
La evaluación de estos extremos puede parecer laboriosa, pero es fácilmente planteable para su investigación. Sin embargo, la falta de datos sobre la sensibilidad (detectar los perros adecuados a cada trabajo, sin falsos positivos) y especificidad (rechazar sólo de perros no adecuados, sin falsos negativos) de esta prueba en la literatura especializada sería preocupante, sobre todo después de llevar más de 35 años publicada. Básicamente, ¡No sabríamos si la herramienta sirve para lo que se supone que sirve!

La segunda duda hace referencia a las cualidades del instrumento como herramienta. En la entrada sobre selección canina de hace unos días hicimos hincapié en la necesidad de contrastar la calidad de la herramienta de medida. Por ejemplo, una balanza es útil en la medida en que ofrece datos sobre lo que pretende medir (validez) y cuando los datos que ofrece son consistentes, no cambiantes (fiabilidad). ¿Hasta qué punto tenemos constancia de la calidad del Test de Campbell?
Siempre que contemos con que Campbell es un autor consagrado, la validez de contenido podemos darla por asentada. Sin embargo, la fiabilidad debe ser comprobada: ¿hasta qué punto es consistente el patrón de comportamiento (que, se supone, debe reflejar el cáracter, algo así como la personalidad dependiente del sustrato biológico) en cada perro? ¿Es frecuente encontrar que las cinco evaluaciones coinciden (por ejemplo, obtener cinco anotaciones de Sumisión) para un mismo perro? Si no tenemos estos datos, ¿cómo podemos asegurar que estamos midiendo lo que esperamos medir?
Pero estas dudas no sólo se plantean dentro de una misma evaluación. Otra de las cuestiones que necesita comprobación hace referencia a la redacción de los ítems. Cuando distintas personas leen las instrucciones y las opciones de respuesta, ¿entienden lo mismo? En otras palabras, ¿hasta qué punto mide el instrumento, y qué influencia tiene la persona que evalúa? Estaremos de acuerdo en que un termómetro que ofrece distintas lecturas a distintos médicos no es una gran herramienta de medida…

Bueno, al final hemos acumulado un buen número de preguntas abstractas, y casi ninguna respuesta concreta. En caso de duda, la prioridad es acumular datos para decidir, más allá de toda opinión personal, hasta qué punto podemos confiar en esta herramienta. Los resultados obtenidos deben ser interpretados en función de los antecedentes (si los hay), y en caso de no coincidir, replicar la prueba con muchos más perros y distintas modificaciones… pero para acometer esta labor, será necesario un esfuerzo conjunto y coordinado de muchas personas interesadas. ¿Alguien se apunta?

Un saludo y ¡¡hasta la próxima!!

Referencias

  • Campbell, W.E. (1975). Behavior Problems in Dogs. EEUU: Dogwise Publishing.
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