Selección canina: Ethotest

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Después de unos días de parón, nuestro blog vuelve a estar plenamente operativo y listo para seguir trayendo nuevos contenidos acerca de la Terapia Asistida, el cuidado y protección animal, legislación y un largo etcétera.

Hoy retomamos la publicación con una entrada dedicada a la selección canina, y lo hacemos analizando el Ethotest. Esta herramienta fue desarrollada por Lucidi, Bernabó, Panunzi, Dalla Villa y col. (2005), y es una de las escasas propuestas de evaluación que cuentan con el respaldo de algún estudio científico para demostrar su calidad. 

Utilidad del instrumento

El Ethotest es una herramienta desarrollada para evaluar perros que permanecen en refugios o centros de acogida, y cuya finalidad es decidir si el animal es apto para su inclusión como perro de trabajo (por ejemplo, en programas de terapia asistida-TAA-, o de actividades asistidas-AAA). Adicionalmente, el protocolo de evaluación permite comprobar algunas cualidades deseables en los perros de compañía, con vistas a facilitar su adopción.

A diferencia de otras opciones disponibles en la literatura, el Ethotest está preparado para evaluar perros adultos, aunque sin edad ni raza determinadas; este punto es importante, ya que rara vez se dispone de un historial sobre el pasado de los perros de refugio.

¿Qué ofrece y qué se necesita para administrar el Ethotest?

Uno de los principales aspectos que diferencian al Ethotest de otras alternativas radica en su árbol de decisiones jerárquico. La evaluación del perro se articula en torno a tres bloques, siendo necesaria la superación del anterior para pasar al siguiente.

Este algoritmo tiene la ventaja de ahorrar tiempo, ya que el primer bloque (A-agresividad y temperamento dominante) consta sólo de 4 ítems; en caso de no superar estas sencillas pruebas, el perro se considera no apto y no es necesario continuar con el siguiente. El bloque B (iniciativa, sociabilidad y temor) consta de 11 aspectos a evaluar, y sólo en el caso de que también se supere el punto de corte establecido, será necesario llevar a cabo la evaluación del bloque C (adiestrabilidad).

El tiempo necesario para administrar las 36 pruebas oscila entre uno y diez minutos. En total, la aplicación de una evaluación completa puede superar la hora.

Instrumentalmente, el Ethotest no es caro ni exigente. Una pelota de tenis, unas galletas para perro, una bandeja metálica y unas sillas son todos los materiales necesarios para llevarla a cabo. También es necesaria la participación de unas pocas personas y de un perro desconocido para el animal evaluado, pero en un refugio para perros, conseguirlos no supone un gran reto.

¿Qué información ofrece el Ethotest?

Básicamente, el instrumento clasifica a los perros en aptos o no aptos para su inclusión en contextos de trabajo.

Un aspecto a destacar a este respecto es que, además de ofrecer un punto de corte para dar por aprobado cada uno de los tres segmentos (A, B, C), también impone unos límites de dispersión en las puntuaciones (evaluada mediante la desviación típica). De este modo, el instrumento garantiza un cierto equilibrio entre distintas facetas conductuales del perro: por ejemplo, un perro que obtenga la mejor puntuación en la mitad de los ítems y la peor en la otra mitad sería eliminado, mientras que un perro con una puntuación media en todos los ítems sería considerado apto.

¿Qué garantías psicométricas aporta el estudio?

Dado que el artículo en que Lucidi y cols. presentan el Ethotest es un material con copyright (y para tener acceso es necesario pagar), no es posible reproducir el texto en este blog. Sin embargo, podemos ofrecer un resumen de las pruebas aportadas, a fin de acercar la mayor cantidad de información posible a nuestros lectores.

Muestra inicial y final

En el artículo original, los autores parten de un grupo de 23 perros de un refugio italiano para poner a prueba su instrumento. De estos, 8 fueron eliminados tras aplicar el apartado A; 6 fueron eliminados en el apartado B, y 3 más fueron clasificados como no aptos a raíz de la evaluación del apartado C. De este modo, 17 de 23 perros (un 73,9%) fueron declarados no útiles para la TAA/AAA.

Validez

A fin de comprobar la validez de constructo, se utilizó como criterio profesional la valoración de un equipo de evaluadores de la Delta Society. Este equipo evaluó a los perros sin conocer los resultados obtenidos en el Ethotest. Fueron incluidos 7 perros: 5 de los 6 clasificados como aptos por el Ethotest (el sexto fue adoptado antes de poder evaluado una segunda vez), y dos de los perros eliminados en la etapa C de la evaluación.

El equipo de la Delta Society consideró aptos para el trabajo a los 7 perros. Considerando que el criterio de este equipo es válido (acertado, útil, objetivo… como se prefiera decir), el Ethotest habría clasificado bien a todos los positivos (alta sensibilidad), ya que no dio el visto bueno a ningún perro que fuera rechazado posteriormente; sin embargo, los dos perros clasificados como no aptos por los autores también fueron considerados adecuados por los evaluadores de Delta Society, lo que supuso un 100% de falsos negativos (nula especificidad).

Al cabo de un año, el seguimiento registró que uno de los dos perros clasificados como no aptos por Lucidi y cols. había sido excluido del trabajo en TAA/AAA, si bien no se especifican las razones. en este sentido, los datos del seguimiento que aparecen en el artículo no aportan información relevante.

De este modo, los resultados aportados no permiten dar por establecida la validez de constructo. Además, estos resultados deben ser tomados con mucha cautela, ya que generalizar para todos los perros las conclusiones obtenidas a partir de una muestra de siete animales es poco racional.

Fiabilidad

El artículo de Lucidi y cols. (2005) no aporta datos sobre la fiabilidad del instrumento.

En resumen

Por todo lo dicho, poco conocemos de las cualidades psicométricas del Ethotest. Hasta que sean realizadas nuevas investigaciones en esta dirección, las conclusiones derivadas de su aplicación (perros clasificados como aptos y no aptos para el trabajo) necesitarán ser tomadas con cautela. Además, salta a la vista que el número de perros participantes fue bajo, y ese dato también invita a tomar con cautela los datos derivados del estudio.

Como siempre, esto no significa que el instrumento no sea válido y ni fiable; sencillamente, no lo ha demostrado, y lo más sensato es tener esto en cuenta.

REFERENCIAS

Lucidi, P., Bernabó, N., Panunzi, M., Dalla Villa, P. y Mattioli, M. (2005). Ethotest: A new model to identify (shelter) dogs’ skills as service animals or adoptable pets. Applied Animal Behaviour Science, 95, 103-122.

>> Este texto ofrece como material adicional una hoja de cálculos en formato .xls (Microsoft Excel y similares), que puede descargarse para ayudar a la corrección del instrumento (siempre que se tenga acceso, ya que el medio es de pago). Os ponemos el enlace por si alguien es alumno de una Universidad que tenga contratado el acceso (pulsa aquí).

Acerca de Javier López-Cepero Borrego

Doctor en Psicología. Profesor Titular en el departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la Universidad de Sevilla. Miembro fundador de la asociación INTAP (2012) y actual presidente. Más en https://grupos.us.es/habier y en Twitter @anthrozoothings

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